Puedo decir que este proceso fue mucho más que cumplir con un requisito. Fue un espacio para crecer como persona, como estudiante y como futura profesional. Me llevo una enorme gratitud hacia la gente de Villas Juan Pablo, una visión más humana de mi carrera y muchas ganas de seguir buscando cómo poner lo que sé al servicio de los demás. Esta experiencia reafirmó que la arquitectura no es solo técnica: es también cuidado, atención, responsabilidad y compromiso con la sociedad.